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El sábado 4 de agosto se celebró la Clásica de San Sebastián, la carrera más importante de nuestro calendario en la que pudo verse a la élite del ciclismo actual. Para los aficionados es una oportunidad poder disfrutar de este deporte sin intermediarios audiovisuales. Prueba de ello es la multitud que acude a las carreteras para animar a los corredores. El ritual de la salida también es seguido todos los años por muchos aficionados y curiosos, entre los que me encuentro. Es la ocasión de ver personalmente a los corredores, sorprendemos con su delgadez, observar esas piernas trabajadas y rostros afilados, tener tiempo de contemplar las bicicletas, los desarrollos que utilizan, cosas que luego en carrera serán imposibles apreciar. Esa fisicidad, esta cercanía con los ciclistas, la sensación de realidad que nos devuelven, son conmovedoras.
El reportaje gráfico que podéis ver en estas páginas se ciñe al protocolo de la salida. En él he tratado de mostrar toda la cercanía posible con los ciclistas. En ellos veía la fortaleza de los deportistas y la fragilidad de los hombres y me daba cuenta que lo importante no es el ciclismo sino los ciclistas, algo que parece que en el ciclismo moderno se está olvidando.
*Para una navegación más sencilla se han clasificado las fotografías por equipos a excepción de la salida. |
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